miércoles, 21 de octubre de 2026

Bodegón 1901

 Bodegón 1901

Una experiencia monumental.

 

Visitamos el nuevo restaurant de River inaugurado en febrero de este año, 2026. Reservamos una mesa para 6 comensales, mediodía de lunes. El lugar abre 12 hs y cierra 2am. Nosotros llegamos 12.30, y nos retiramos 5,30pm.

 

Nos ofrecieron la mesa central, en el medio del amplio salón, frente a la barra. El salón está distribuido a lo largo del ventanal que da al campo de juego desde la platea Belgrano (con sombra siempre, garantizando un verano fresco para disfrutar al aire libre, donde también hay mesas).

Luego hay mesas por todo el salón, para dos, cuatro o seis, también en diagonal y en forma curva hay una baranda con sillas para comer en forma individual con vista solo al campo de juego. Y en el opuesto hay boxes, más íntimo si se quiere. En las dos paredes sin ventanas, están las pantallas para ver fútbol. No son pequeñas, pero podrían ser más grandes, quedarían estéticamente mejor.

La calidad de las mesas y de las sillas es óptima. Lo mismo opino del servicio en general, camareros atentos y rápidos. Si bien era un lunes mediodía, con una demanda de público de un 35/40 por ciento a las 2pm.

Pedimos de entrada unas empanadas fritas de osobuco y una burratina, las empanadas muy bien, a la burratina la noté desabrida, con una presentación que podría mejorar en el armado.

El pan (panera) ok. Al igual que la salsa que ofrecen como aperitivo para acompañar la panera.

También pedimos una tortilla de papas y vino perfecta, sellada y bien babé.

 Las copas de vino son muy lindas en lo estético, pero no van con ningún vino, recomiendo que pidan otras copas para vino, tienen y son correctas.

La carta de vinos es muy básica, Catena, Luigi Bosca y Chandon. Creo un bodegón, y de ese tamaño, debería tener más opciones. Además, debería tener los vinos de River de Bianchi y los de Enzo, etc.

Justamente está temáticas, referente al lugar, se ve ausente en la propuesta estrictamente gastronómica, nosotros esperábamos encontrar un plato, un cóctel (no llegué a la barra igualmente) Labruna, Beto Alonso, un Gallardo, un Bernabéu etc., y nada.

En vinos falta un torrontés, y en tintas faltan varietales varios.

Finalmente pedimos Alto Chardonnay de Terrazas y en tintos bebimos dos botellas de Los Chacayes de la misma bodega increíbles, diVinos, ideales para el bife bien jugoso que pedimos. Con huevo y papas fritas, gruesas, bien de bodegón, ok.

No pedimos postre, si café, muy correcto, bien.

Vi que tienen cerveza tirada, bien.

También observé que tienen muy buenos vodkas y whiskies. Ideal para disfrutar esa hermosa barra de noche.



Detalles, la entrada al bodegón está un poco desprolija, probablemente debido a una obra, desentona un poco con lo agradable del interior del Bodegón.

 


El tema fotógrafa, como atractivo turístico no podía faltar la opción de la foto, ese día estaba la fotógrafa Z, para no estigmatizar, pregunto si queríamos una foto, respondimos sí, pero después, recién habíamos llegado, ok dijo ella, me avisan cuando y la hacemos. Al terminar de comer, luego del último vino y cerca de pedir la cuenta, le avisamos que era el momento, bien, hicimos la foto en la mesa y nos avisó que eran dos, la segunda afuera, en la platea. Ok respondimos, pero danos unos minutos, ok.
Guido Monumental

Ya en la platea, se produjo un ruido en la comunicación, ponete allá, más acá, etc., éramos 6, habíamos consumido 7 botellas de vino, entre tintos, blancos y champagne (Veuve Clicquot). Estábamos en el monumental, felices como niños en una fiesta de cumpleaños.

La cosa es que Z se cansó, y nos advirtió, Basta, “no me mandoneen”, nosotros solo queríamos encontrar nuestro mejor perfil, broma, acá la que manda soy yo, me tuvieron de acá para allá esperando por las fotos. Nuestras sonrisas desaparecieron por un momento, luego hicimos las paces y todos volvimos a sonreír, incluso Z.

Nos dieron dos fotos impresas espectaculares, cuenta aparte obvio.


Al retirarnos me volví del ascensor, solo para preguntarle a Z de que equipo era, sospechaba que no simpatizaba con la casa, me respondió que no era de ningún club, supuse era anti fútbol o era una hincha de boca encubierta, reprimida naturalmente por su condición laboral. Le respondí con una sonrisa, gracias por tu respuesta, me lo imaginaba.


A lo que voy es no importa de qué club sos o no sos hincha, pero en la vida, en todo trabajo, y en especial en gastronomía, más en un lugar turístico, uno debe mantener la sonrisa y buena onda, siempre, a pesar de todo.

 

Último detalle, la música, mal, opiné en la mesa que parecía de ascensor, me respondieron ojalá, está es peor.

Un lugar tan bonito, con tanto potencial mágico, este último detalle tiene que ser corregido.

Los precios, normales. 

Mi nota por las gratas horas que pasamos en el lugar es un 8 de 10.

Es decir, me gustó y mucho. Lo recomiendo.

SB



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